Un grupo de ingenieros civiles encendió las alarmas sobre el estado crítico del Puente Juan Pablo Duarte, una de las principales arterias que conecta el Distrito Nacional con Santo Domingo Este, advirtiendo que su estructura interna presenta un nivel de deterioro que exige intervención inmediata.
Aunque desde la superficie el puente aparenta estabilidad, los especialistas aseguran que el verdadero peligro se esconde debajo: en las vigas, soportes y sistemas que cargan diariamente con el peso de miles de vehículos.
Entre los hallazgos más preocupantes figuran acero estructural expuesto y corroído por filtraciones constantes de agua, desprendimientos de concreto que pueden caer sobre quienes transitan por debajo, grietas profundas en vigas clave y hundimientos del pavimento producto de la socavación del terreno.
Los profesionales atribuyen gran parte de esta situación a la falta de mantenimiento preventivo. Señalan que una infraestructura de esta magnitud debió ser evaluada de forma periódica con inspecciones visuales anuales y estudios técnicos profundos, lo que —según afirman— no se ha cumplido.
A esto se suma el abandono de las áreas bajo el puente, convertidas en focos de basura e insalubridad, lo que refleja, según los técnicos, una preocupante falta de gestión sobre una obra estratégica para la ciudad.
“El estado actual es alarmante”, sostuvo uno de los ingenieros consultados, quien insistió en que el puente todavía puede ser recuperado, pero solo si se actúa de inmediato.
Los expertos advierten que seguir postergando una intervención integral no solo incrementará el riesgo para los ciudadanos, sino que disparará los costos de reparación en el futuro.
El mensaje es contundente: o se interviene ahora, o el Puente Duarte podría convertirse en una amenaza latente para la seguridad y la movilidad del Gran Santo Domingo.